Glifosato

Enfoque transparente de los aspectos de seguridad y uso de los herbicidas que contienen glifosato

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La biodiversidad y la agricultura moderna

La biodiversidad puede describirse como la variabilidad evidente entre los organismos vivos. Este concepto también abarca la diversidad dentro de las especies, entre las especies y en los ecosistemas. La biodiversidad es importante porque todas las plantas, los animales, los insectos y los microorganismos interactúan y dependen uno del otro para obtener recursos importantes, tales como alimentos, refugio u oxígeno. En consecuencia, todos los organismos están interconectados, y cada uno de ellos desempeña su función dentro del “círculo de la vida“. @iStock.com/BerndLang Toda pérdida de biodiversidad es una amenaza para la existencia de especies individuales, y pone en riesgo a los ecosistemas de los que dependen los seres humanos para la provisión de alimentos y materias primas.
 
A medida que aumenta la población mundial y la demanda de alimentos y otros recursos tales como el agua, la tierra y la energía, preservar la biodiversidad puede considerarse un desafío importante para nuestra sociedad. Además, las consecuencias del cambio climático y la merma de ciertas especies y sus respectivos hábitats significan que la capacidad de los ecosistemas para adaptarse a estos cambios está en constante disminución.
 
Los gobiernos y las organizaciones de todo el mundo, tales como las Naciones Unidas, reconocen la pérdida de biodiversidad como un problema importante, y los esfuerzos para tratarlo son evidentes en diversos niveles. Por  ejemplo, la Década de las  Naciones Unidas sobre Biodiversidad promueve una visión de la vida en armonía con la naturaleza a través  de la implementación del Plan Estratégico para la Biodiversidad1, y la Unión Europea contribuye a través de la Estrategia de Biodiversidad 20202.
 
Si bien se ha identificado a la agricultura moderna como uno de los factores principales de la pérdida de biodiversidad, las prácticas  agrícolas sostenibles pueden contribuir a su conservación. El  reto para la agricultura, por lo tanto, es aportar nutrición adecuada para todos (tanto ahora como en el futuro) a la vez de contribuir a la preservación de la biodiversidad. Casi un tercio de las tierras del mundo se utilizan para la producción de alimentos. El sistema agrícola en el que se apoya la producción de alimentos depende de la diversidad biológica3. Esto a su vez contribuye a asegurar no sólo alimentos e ingresos, sino también materias primas para vestimenta, refugio, medicamentos, recursos genéticos para los cultivos y para la cría de ganado, y aporta otros beneficios, tales como la conservación del agua y del suelo, todo lo cual es esencial para la supervivencia humana y su prosperidad económica.
 
En lo que se refiere a la producción de alimentos, el control de las malezas es  una actividad esencial para obtener los rendimientos de cultivo deseados. El control de las malezas y la preparación del suelo para el cultivo han sido la  base de las prácticas agrícolas desde los orígenes de la agricultura. Es inevitable que la producción de alimentos y las prácticas para el control de las malezas, cualquiera que sea su tipo, ya sean físicas, biológicas o químicas, tendrán una fuerte influencia  en la biodiversidad de los campos. El impacto regional de estas prácticas en la biodiversidad a una escala más amplia  está determinado por los rasgos del entorno (como tamaño de los campos, setos, fajas de contención, sistemas de cultivo), que pueden incorporarse en los planes de  paisajismo.
 
Los tratamientos químicos (o sea, los herbicidas) son la herramienta más eficiente para el control de las malezas como parte de un programa de gestión total de los cultivos. Nunca deben utilizarse independientemente de otras prácticas para optimizar el desarrollo del cultivo. El glifosato es uno de los principios activos empleados en los productos herbicidas. Su amplio uso por parte de los agricultores es una indicación de sus beneficios  agronómicos y de su eficacia para el control de la vegetación no deseada.
 
El uso de glifosato también contribuye a la conservación del suelo, y a reducir la huella de carbono de la agricultura en los ecosistemas4 facilitando las prácticas de siembra directa (que no requieren labranza y dejan rastrojos sobre el suelo), permitiendo la siembra  de cultivos de cobertura y evitando así los suelos desnudos y favoreciendo el crecimiento de  raíces durante toda la estación.
 
El glifosato solo afecta las plantas verdes, y no posee acción residual para el control de las malezas. Por lo tanto, solo las plantas directamente tratadas seran controladas. Además, la tecnología de pulverización moderna permite una aplicación precisa, que minimiza los riesgos de efectos en plantas que no son el objetivo de la pulverización.
 
1 http://www.cbd.int/2011-2020/goals/
2 http://ec.europa.eu/environment/nature/biodiversity/intro/index_en.htm
3 http://www.cbd.int/agro/
4 ¿Arado o pulverización? Protección de los campos europeos con perturbación mínima del suelo
 

Last update: 04 Diciembre 2014