Glifosato

Enfoque transparente de los aspectos de seguridad y uso de los herbicidas que contienen glifosato

Menu
Búsqueda

El problema de la erosión de suelos en Europa

El arado es uno de los métodos más antiguos utilizados por los agricultores para controlar las malezas. La percepción es que detrás de la labranza es que al voltear la tierra, aporta nutrientes nuevos a la superficie mientras que se incorporan  malezas y restos del  cultivo anterior proporciona  una base limpia donde sembrar el próximo cultivo.

Se estima que aproximadamente un 20% de la superficie total de los campos en Europa está afectado por la erosión hídrica y eólica. El control mecánico de las malezas mediante arado produce pérdidas adicionales en la capa superior de tierra fértil
(© iStockphoto.com/ Darko Dozet).

Sin embargo, en general, la labranza convencional también implica la perturbación de  alrededor de 15-20 cm de tierra fértil superficial, y la exposición del suelo desnudo está expuesto a la acción erosiva del agua y del viento. El arado profundo actua negativamente  sobre  la biodiversidad, ya que altera el habitat, se diluye y oxida la materia orgánica y se aceleran los procesos de degradación de la capa de tierra fértil superior. Además, puede conducir a la compactación del subsuelo bajo el peso de la maquinaria durante el cultivo. A diferencia de la capa superior, el subsuelo no se afloja durante el arado. La compactación del subsuelo afecta la capacidad del suelo de retener agua, y acelera aún más la erosión al haber más riesgo de arrastres de agua.

Se estima que aproximadamente un 20% de la superficie total de los campos en Europa está afectado por la erosión  hidríca y eólica. La formación natural del suelo es un proceso muy lento, y se considera que toda pérdida superior a una tonelada de capa superficial de tierra negra por hectárea es irreversible dentro de un plazo de recuperación de 50 a 100 años3.

Referencias

 

Siga leyendo:

¿Arado o pulverización? Protección de los campos europeos con perturbación mínima del suelo
Glifosato, una herramienta para las prácticas de conservación

Last update: 10 Noviembre 2014